Schreber: “LA” teoría una in-g-erencia divina ¿...?




Presidente Schreber: “LA” teoría una in-g-erencia divina, por Alberto Sladogna*


Leer Schreber es cesar de asignar una identidad cualquiera al azar de  las moléculas de las cuales somos el producto y de liberarnos de las fantasías de razas, de clases, de sexos  y de partidos.  Petitjean et al

El pensamiento de Jarry [Alfred, patafísica] es ante todo teoría del Signo: el signo no designa, ni identifica, pero muestra… Es lo mismo que la cosa, pero no le es idéntica, la muestra. Todo estriba en saber cómo y por qué el signo comprendido de este modo es… una concepción poética del lenguaje, y no técnica o científica. Gilles Deleuze

La ciencia y la religión funcionan bien juntas ¡Es un D(io)lirio!-  Jacques Lacan

El Presidente Schreber en Memorias de mi malestar nervioso (filme de Julián Hobbs,2006) muestra como vivió las dificultades producidas por la muerte de Dios y el pasaje posible a otra forma de humanidad. Su testimonio permite localizar un síntoma inhibitorio que afecta al análisis: se trata de los efectos de injerencia indebida y de ingesta totémica de postulados teóricos tomados como LA teoría, una in-g-erencia divina. Ese estilo de in-g-erencia en alemán se trata de göttliche Einwirkung abriendo el horizonte para una “influencia” y/o una “ingesta”.  Leer a Schreber en estas Memorias… es , parafraseando a Petitjean y otros, hacer frente al hecho de que nuestro cuerpo puede quedar bajo la tutela de un saber referencial dotado de poderes emisores, de rayos y sus inútiles secuaces las suposiciones o creencias del amor transferencial.   Veamos

Condiciones
La in-g-erencia en el análisis trata del saber referencial teórico; ellas llevan una serie de pre y perjuicios para la lectura de la teoría y en particular,  provocan efectos de desbastadores en la experiencia del análisis. Es un horizonte que vira de la inhibición al síntoma sin dejar de suscitar angustia. Esa in-g-erencia se presentó, en forma reiterada, en las diversas exhibiciones del filme Memorias de mi malestar nervioso .
Ciertas condiciones permiten abordar la escritura de este  texto:
a.-Un  encuentro en internet con el grito del presidente Schreber en Memorias de mi malestar nervioso, filme dirigido por Julián Hobbs, ese grito  tocó  mi cuerpo y obligó a leer sus Memorias desde otra perspectiva ¿Cuál? Aquella de su autor ;
b.- La lectura de dos textos de Jean Allouch que abordan los temas que formuló el Presidente Schreber; en uno de ellos desde el título [Prisioneros del Gran Otro. La injerencia divina, 1] el autor despliega los horizontes de la “injerencia”  del Otro en la vida subjetiva de cada quien  tomado por el análisis lanzado por Jacques Lacan, para colmo ese Otro es apodado en castellano como el “Gran Otro” (Lo “mismo” ocurre en francés ¿Habrá un Otro más pequeño?) ;
c.- Hallazgo del texto de un colectivo  de autores Actifs. Schreber Président, 2006 - citado por Jean Allouch- obra dirigida por Petitjean, Smith & Thiellement que reúne las actas de un encuentro acaecido en Francia en el año 2004 ¿Qué dicen en esas actas?
Numerosos son aquellos que han creído hacer del Presidente  Schreber (1842-1911) la carne de un nuevo sabor positivo sobre el humano. Ninguno lo ha logrado. Ninguno lo ha verdaderamente leído. Publicadas en 1903 en vida de su autor las Memorias de mi malestar nervioso han pasado instantáneamente a las posteridad por los tormentos del comentario tecno-médico haciéndolo el objeto de una exegesis dorada dispensando a cuatro generaciones sucesivas de leerlas por aquellos que ellas son: un breviario de intuiciones desnudas y conceptuales sobre nuestro mundo
A partir de allí junto con otros llevamos a cabo una serie de encuentros donde fue proyectado el filme  mismo que organiza el tema monográfico de este número de artefactos[1] . Esas condiciones conformaron un gesto que dibujo vez por vez un diagrama a la manera de los nudos presentados mediante gestos por Jacques Lacan en sus seminarios. Esos gestos, esos diagramas, esos nudos de cada tertulia orientan este escrito.
Las condiciones no están como algo ya dado o previo, no se trata de las condiciones históricas, para los eventos del análisis no hay condiciones previas, ellas se constituyen en acto, no se organizan, son por el contrario un evento inesperado, se dan o no se dan. El deseo se instala como una parte de las condiciones, así se logra hacer lo que ellas permiten. El humano, a veces, considera que él las debe propiciar o crear o forzar, quizás se trate de una confusión: Las condiciones están en acto, al igual que cuando el león  vive su hambre y vive su encuentro con su alimento,  dadas las condiciones, si no salta se queda sin comer. Las condiciones permiten hacer algo y producir una mutación junto con ellas. Se pasa a otra cosa.
En cada tertulia, en formas distintas y reiteradas se presentó un síntoma compartido: superponer al texto del filme las referencias de un saber ya constituido, de un saber que no estaba ni al pie de página del filme, ni en sus títulos finales. Esas referencia revelaban una inhibición organizada por el saber referencial (lo que ya había escrito Freud, lo que ya había dicho Lacan, añadimos: un saber previo que solo en el buscador Google está constituido por noventa y dos mil referencias) ¿Cómo se puede ver un filme superponiendo las referencias previas al acto de verlo[2]? ¿Es posible desprenderse de tales referencias? Si lo fuese ¿Cómo?  
El saber referencial tiene un orden esférico, es exterior al saber textual de la película, reduce tal o cual fragmento del filme para ubicarlo en una totalidad: la que la teoría de Freud o de Lacan han ya establecido respecto de las Memorias .
El filme de Hobbs es una versión, tan buena o tan mala como otras, solo que esa versión no es virginal, no es inocente, no es pura, contiene un saber que la organiza, se trata de su saber textual. Conviene precisar no hay experiencia virginal, cada experiencia está organizada. No se trata de dejar fuera el saber  referencial que como in-g-erencia divina constituye el “pensamiento” de aquellos que somos parte del vecindario del análisis y de sus vecinos. En las tertulias surgían los efectos de un saber referencial psicoanalítico transmitido a la cultura más allá del serrallo analítico (en México, DF y en Buenos Aires, Argentina en locales de periódicos venden una edición fascícular de los escritos de Sigmund Freud, en esos locales se hacen reservas pues sus  diversos números suelen agotarse. Se añadió una versión en fascículos del Diccionario de Psicoanálisis de Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, texto al que no fue ajeno el incentivo acordado por Jacques Lacan a sus autores).
El saber referencial tiene una estructura esférica: están quienes lo tienen y quienes no; está ya previamente almacenado, es una estructura previa desde la cual se mira el filme o se abordan experiencias de análisis; ese saber separa el adentro del afuera. Deja fuera el cuerpo de quien se pone esos anteojos o antiparras  referenciales; los anteojos se dicen son para leer y las antiparras para evitar ser tocado por la materialidad del filme. Ese cuerpo queda fuera de la posibilidad de ser afectado por el despliegue dramático que realizó Hobbs  con lo cual el filme queda clausurado, encerrado y se torna inexpugnable, no enseña nada... nuevo, dado que “todo” ya está bajo el sol de los saberes previos.
El saber referencial no encuentra el saber del filme solo busca su corroboración o peor aún, desde el saber referencial se índica tal o cual error del filme. Señalo un detalle, así con esas referencias no era fácil darle lugar de saber textual a que el filme lanza un signo: incorpora lo abyecto, más bien lo abyecto  ha producido el filme. La productora del filme se llama “Abject”. Lacan no logró que J.A. Miller coloque en primer lugar del índice de términos de sus Escritos el término “abyecto” ¿A qué se debió esa ausencia? ¿Lo abyecto no es una cualidad de los objetos que causan el deseo?
Dora, la amada de Freud, en su última sesión narró que se mantuvo durante más de dos horas “Ante la «Madonna» sixtina permaneció dos horas en serena ensoñación admirativa. Cuando luego le preguntaron qué era lo que tanto le había gustado en aquella pintura no supo explicarse claramente.” Ella mostró un cuerpo afectado por el cuadro, lo mostraba su gesto frente al cuadro, allí había un saber textual, no se trata de una afectación sin saber; ese saber se constituyó allí, no estaba antes, es el resultado de una maquina textual. Ese gesto textual  tiene una forma  topológica en que el adentro  (Dora) y el afuera (la pintura) están en la misma superficie; ese saber  constituye un cross-cap  –superficie constituida por una  asfera de cintas de moebius y una media esfera [Cfr.: Alberto Sladogna, ¿Extraer un trozo de si?, ¿De dónde? en http://www.escucharte.info]. 
Regresemos a Memorias de mi malestar nervioso en la superficie del filme está el saber cuyo gesto nos afectó, nos afecta –el discurso de Schreber después de su grito. Schreber se dirige a un tribunal que lo escucha, así aparece la referencia a sus Memorias…escrito que constituyó su defensa para lograr salir de la clínica donde fue internado. Entonces, indica Shoshana Felman ¿Para qué ir a buscar las referencias afuera, en otra superficie, si ellas están allí ante nuestras narices, nuestros ojos, nuestros oídos?  
Se produce ese afecto o no se produce, The rest is silent!  (W. Shakespeare): El afecto precisó Freud no se reprime, solo se desplaza por la superficie del cuerpo; es un componente del espíritu que no tiene una historia previa, carece de un saber referencial, por el contrario abre la posibilidad de permitir ver, leer un saber textual inesperado, nuevo. Ese saber textual  es semejante a lo que se produce en tal o cual momento que da inicio a una experiencia de análisis a cargo del analista y del analizante.
El saber textual y el saber referencial
¿A qué se debe que Jacques Lacan en su proposición del 9 de octubre de 1967 introduce la diferencia de esos saberes? Precisemos  proposición efectuada a su École Freudienne de Paris. En esa propuesta indica: la prevalencia manifiesta donde sea: en el psicoanálisis en extensión así como en intensión, de lo que llamaré el saber textual, para oponerlo a la noción referencial que lo enmascara. Se trata de una precisión: la forma de encarar la desarticulación entre una y otra forma del saber afectan al analista, esa afección le permite con su cuerpo dar sostén a cada análisis. El saber teórico referencial tiene una función de obstáculo aun cuando se presente como orientador para “entender” algo de tal o cual análisis o de tal o cual escrito.
Freud excluyó de la experiencia del análisis a quienes estarían afectados por la neurosis narcisista, afección que les impediría establecer una transferencia de amor con el analista, según él. Ese saber referencial, una teoría, era previa al encuentro con tal o cual solicitud de análisis. Si ese saber  no es puesto entre paréntesis o corchetes o excluido o… ante el curso de esa solicitud la maquina analizante no produce, se pone marcha otro clase de maquina/s. Ese saber referencial daba por excluido del territorio del amor a los llamados “psicóticos”. Así, pese a ciertos matices  Freud sostiene en 1923: Se llegó a concebir al yo mismo como un reservorio de libido -llamada narcisista- del que fluyen las investiduras libidinales de los objetos y 'en el cual estas pueden ser recogidas de nuevo. Con ayuda de esta imagen fue posible abordar el análisis del yo y trazar la división clínica de las psiconeurosis en neurosis de trasferencia y afecciones narcisistas. En las primeras (histeria y neurosis obsesiva) se dispone de una cuota de libido que aspira a transferirse a objetos ajenos y es requerida para la ejecución del tratamiento analítico; las perturbaciones narcisistas (Dementia praecox, paranoia, melancolía) se caracterizan, al contrario, por el quite de la libido de los objetos, y por eso son difícilmente accesibles para la terapia analítica. Empero, esta insuficiencia terapéutica no ha impedido que el análisis diera los primeros pasos, fecundísimos, hacia una comprensión más honda de estas enfermedades, que se cuentan entre las psicosis.
Memorias de mi malestar nervioso objeta esa teoría basta con ver y escuchar el interés del Presidente por el objeto, llamado “Dios”; así como sus descripciones de la pasión erótica que él, en tanto objeto, le desató al Dr. Flechsig.  El saber referencial –clasificación  previa de los estilos de amor analizables- nos dejaba ante el hecho de que el análisis marchaba “hacia una comprensión más honda de estas enfermedades”. El análisis al marchar a la “más honda” comprensión dejaba de lado la más elemental superficie  ¿La comprensión es contraria a la acción? Y la comprensión es pariente de la justificación. Entonces, al localizar en Memorias de mi malestar nervioso  que el filme está basado en “una historia verdadera”- esa precisión textual- no fue leída, fue interpretada -y quizás comprendida- por Freud  con sus teorías previas, lo que deja flotando una duda respecto de la lectura. Leer no es interpretar, si se interpreta no se lee.
¿Cómo se desplegó la tensión entre el saber textual de las Memorias y las gafas referenciales con las que Freud  las leyó? El filme deja ver un signo: esas memorias son del orden de la verdad, de lo verdadero; se trata del escrito de una experiencia, ni más ni menos, no se requiere compartir nada con ella, solo es suficiente con leer el saber textual que la organiza, eso de entrada aleja al Presidente Schreber y al filme de cualquier psicopatología.
Sigmund Freud frente a las Memorias señalo:
Como no temo a la crítica ni me horroriza la autocrítica, tampoco tengo motivo alguno para evitar una semejanza que acaso perjudique a nuestra teoría de la libido en el juicio de muchos lectores. Los «rayos de Dios», de Schreber, compuestos por la condensación de rayos solares, haces nerviosos y espermatozoides, no son sino las investiduras libidinales figuradas como cosas y. proyectadas hacia afuera, y prestan a su delirio una llamativa coincidencia con nuestra teoría….: tales detalles, y muchos otros, de la formación delirante de Schreber suenan casi como percepciones endopsíquicas de los procesos que yo he supuesto para fundar una elucidación de la paranoia.
En efecto, el filme muestra esa estructura de la libido que recorría el cuerpo sin órganos de Schreber. Y a renglón seguido Freud cae víctima del narcisismo de los derechos de autor:
Sin embargo, puedo aducir el testimonio de un amigo y colega en el sentido de que yo he desarrollado la teoría de la paranoia antes de enterarme del contenido del libro de Schreber.
El libo de Schreber no le enseñó nada nuevo al respecto ¿Respecto de qué? Y  Freud concluye de una forma paradójica:
Queda para el futuro decidir si la teoría contiene más delirio del que yo quisiera, o el delirio, más verdad de lo que otros hallan hoy creíble.
La teoría, se reconoce, tiene algún componente delirante: “más delirio del que yo quisiera”; luego el “delirio más verdad de lo que otros hallan hoy creíble”, Freud le reconoce el componente de verdad creíble al delirio, lo cual le quita su matiz “psicopatológico” ¿Cómo fue que estás paradojas no hayan, no nos hayan permitido leer al Presidente Schreber con el escrito de sus Memorias?  Si, al Presidente Schreber se lo lee con el escrito. Se dice que Lacan lee tal o cual situación con el escrito, por ejemplo, con sus matemas.  El Presidente Schreber formula algo semejante: leer sus escritos  con su escrito de una experiencia religiosa que puede aportar elementos a la ciencia y la filosofía ¿Cuál escrito? Sus Memorias de mi malestar nervioso versión fílmica construida por Hobbs. Desde el título aparece el escrito con el cual se lo lee: ese título incorpora al lector, (“mi”) leerlo no lo deja ni afuera ni adentro, lo deja con su “malestar…”, el de cada uno, si ese malestar es compartido, no hay psicopatología. El director le dio el título de Memorias de mi malestar nervioso. Invito al lector que lea en voz alta el título.
Leer con el saber textual ¿Cuál?
Jacques Lacan fabricó la distinción entre un saber textual – lo que se escucha en lo que se le dice al analista-  del saber referencial –el saber extraído de otras experiencias, los conceptos teóricos. En 1953 dio una pista “clínica”:
Los jóvenes analistas…no encontrarán nada mejor para dar marcha atrás que referirse al éxito de los controles mismos que padecen. La razón de este enigma es que el controlado desempeña allí el papel de filtro, o incluso, de refractor del discurso del sujeto, y que así se presenta ya hecha al controlador una estereografía que destaca ya los tres o cuatro registros en que puede leer la partitura constituida por ese discurso. Si el controlado pudiese ser colocado por el controlador en una posición subjetiva diferente de la que implica el término siniestro de control…el mejor fruto que sacaría de ese ejercicio sería aprender a mantenerse él mismo en la posición de subjetividad segunda en que la situación pone de entrada al controlador.
Esa diferencia opera en la experiencia del analista, cuando él toma un análisis de control – a veces, llamado “supervisión”- en ese análisis se juega esa diferencia, así se encuentran testimonios donde quien toma ese análisis es reconducido por el analista de control o supervisor al saber referencial de la teoría, mientras queda suprimido u obliterado el saber textual de lo que le dirige su analizante que en forma textual, interroga al analista. No es ese una parte nodal del testimonio que el Presidente Schreber trató y trata de hacernos llegar, de leer el mismo sin gafas ni antiparras referenciales.
La distinción intensión/extensión deja un horizonte a interrogar: el análisis en intensión ¿Carece de extensión?; el análisis en extensión ¿Carece de análisis? Si se toma la distinción en una cinta de Moebius ya no hay entre ambas ni confusión ni separación. Las actividades ocurridas en una cura –intensión- no están separadas de las actividades en extensión ¿Cuánt@s analizantes iniciaron su análisis en el curso de una actividad en extensión? ¿Cuánt@s analizantes interrumpieron su análisis en intensión al escuchar una presentación en extensión?
En 1967 Lacan proponía:
Aclararé mis intenciones simplemente con lo siguiente: retiren el Edipo, y el psicoanálisis en extensión, diré, se vuelve enteramente jurisdicción del delirio del presidente Schreber (9/10/1967)
Está formulación respecto de la transmisión o lo transmisible de la teoría psicoanalítica descansa en un saber constituido “el Edipo”, si eso se retira, solo se estaría difundiendo un elemento perteneciente a la “jurisdicción del delirio del presidente Schreber”. Al ver el filme –las tertulias se efectuaron en extensión-  entonces “deberíamos”, tendríamos la “obligación” de “reconducir” [¿forzar?] las Memorias al complejo de Edipo a pesar de que Schreber ni en el filme ni en la versión escrita de sus Memorias se formule esa cuestión.  Esa propuesta de 1967  recupera, reitera y confirma un sesgo de aquello que Lacan sostuvo en su seminario oral de 1955-1956, Las estructuras freudianas en las psicosis.
En ese seminario el término “delirio” aparece en doscientas cuarenta y cuatro ocasiones; un sector numeroso de esas menciones surge cuando Lacan habla de las producciones de Daniel Paul Schreber. Conviene detenerse en una de esas ocasiones en que precisó lo que él concebía como delirio en esas fechas:
 El delirio no es destruido, él tiene una fuerza constituyente, él también es –el delirio- un fenómeno elemental. Es decir que la noción de elemental está allí para no ser tomada más que por una noción de utilidad, es decir de una estructura que precisamente está diferenciada, irreductible a otra cosa más que a sí misma, que se define como estructura.
Otra vez cómo fue posible que hayan pasado más de cuatro generaciones sin haber notado que Schreber escribió sus Memorias y gracias a ellas un tribunal levantó la interdicción que lo mantenía encerrado en una clínica. El tribunal reconoce las rarezas, es decir reconoce el componente queer –raro-  de la experiencia narrada por el Presidente Schreber. Los miembros de ese tribunal ven allí una rareza pero no desprenden que por ser rara para ellos Schreber debería seguir interdicto a nombre de tal o cual psicopatología. Más bien ellos confirman que esas rarezas que  no entienden o no comparten  no le impiden hacerse cargo de sus cuestiones. Quizás esa decisión le permitió al Presidente Schreber ver que era posible exponer su experiencia y que presentarlas no sería motivo para tratarlo de psicótico, de delirante, o de tener un grave defecto en su escritura al carecer la misma de un supuesto y necesario componente metafórico…paternal.  Esas cuestiones quedan mostradas y constituyen uno de los logros de la versión rara que Julián Hobbs ofrece, no por nada el filme, al parecer solo fue presentado en festivales de cine queer.
Conviene tomar nota de las fechas de tal y cual afirmación de Lacan. En 1967 esa “jurisdicción del delirio de Schreber”, según Lacan, afectaba nada más y nada menos que a un procedimiento para acceder al título de analista en la escuela que Lacan forjó en una cultura orientada por el racionalismo cartesiano con su consiguiente rechazo a lo que Descartes consideró un delirio. Los pueblos suelen  decir que los bárbaros son los otros, los cartesianos dicen que son otros los que deliran.  Años después Lacan constata que “Desde luego este pase es un completo fracaso”( 8 de enero de 1978). Se  trataba de “este” pase no se trataba “del pase”. Quizás, ese fracaso guarde relación con los costos del retorno a Freud y la supuesta prevención para excluir el análisis en extensión de  la “jurisdicción del delirio del presidente Schreber”.
Las astucias de la razón son crueles pues en varias ocasiones cuando Lacan hacía intervenciones en extensión, sea en la radio, en la televisión o en seminarios o conferencias él era tratado de “psicótico”, “loco delirante”; “pensador estrafalario”, incluso eso le ocurría cuándo daba su lectura del complejo de Edipo.
 La pregnancia de estas cuestiones nos concierne. En la École lacanienne de psychanalyse (elp)  en su documento constitutivo sosteníamos algo todavía más radical –si radical en lo que hoy algunos localizamos  como una inconmensurable pifia:…tenemos el mito edípico. El saber analítico participa de ese mito privilegiado por la función que tiene en el análisis. Si se lo retira, todo el pensamiento normativo de éste resulta equivaler en su estructura al delirio de Schreber. Piénsese en la Entmannung , en las almas redimidas, incluso en el psicoanalista como cadáver leproso.
Ese documento es una constatación de los efectos de la in-g-erencia divina que produce LA referencia teórica de los fundadores entre los analistas y en las formas de hacer una como unidad analítica.
LA teoría en el análisis y en el psicoanálisis tiene un estatuto que no ha sido interrogado o que recién hemos percibido que hay condiciones dadas para hacerlo. Memorias de mi malestar nervioso hace saber que están esas condiciones, muestra el ridículo del Dr. Flechsig ante el manuscrito de Schreber, para el distinguido neurólogo se trataba de escritos sin sentido, de mamarrachos incomprensibles. Héctor J. Mendoza hizo notar que el Dr. Flechsig fue el primer médico neurólogo al que se le otorgó en Alemana la conducción de una clínica psiquiátrica. Se trató de un cambio de antiparras para protegerse de los vientos poéticos de la lengua hablada por Schreber y otros. En sus críticas el Dr. Flechsig no se equivocó pues él las leía con su escrito ¿Cuál escrito? Los escritos, por qué no decirlo, con los matemas de su neurología [ver en este número los textos del escrito del Dr. Flechsig]; así como Freud leía con su matema –el complejo de Edipo y el complejo paternal-esos  escritos.
Leer con el escrito, matices
 Leer con el escrito fue, y es, un tema desplegado por Jean Allouch en uno de sus primeros textos respecto de la trascripción, la traducción y la transliteración. Él localiza algo que está en juego en superficie de los seminarios cuando Jacques Lacan lee tal o cual caso de Freud con tal o cual esquema o matema.
Los esquemas y los matemas son escritos. En esos momentos Lacan inventaba o desplegaba esas invenciones y para lo cual tomaba apoyo en los relatos de personajes de la “clínica” de Freud: Dora, Hans, Serguei Constantinovich Pankejeff y Last but not least! Schreber. Esos apoyos eran ilustraciones requeridas para mostrar su invento ¿Se habrá notado ese detalle? Esa operación no podía al mismo tiempo aclarar, desplegar, cuestionar la composición de su invento teórico pues en efecto se trataba de eso, además recurría a una tradición del psicoanálisis: “eso proviene de la clínica” ¿Será así?
Schreber fue tomado por Lacan para ilustrar el funcionamiento de algunos escritos o matemas conocidos como el esquema L, el esquema R, el esquema I a los que, también hicieron compañía, los matemas de la metáfora, de la metáfora del Nombre-del-Padre y el matema de la fantasía.
Hoy, en el año 2013 el grito de Schreber en el filme muestra que hay condiciones dadas para detenerse con algo de detalle en la operación “leer con lo escrito”. Una de esas condiciones es que se puede leer a Sigmund Freud, a Jacques Lacan y a otros desde un punto exterior a las diversas suposiciones de transferencia que los textos de esos autores suscitaron y suscitan.
Leamos con el escrito del título, aquello que allí está escrito en el artículo de Jacques Lacan: De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis [Escritos 2, Siglo XXI editores, México, 1991, versión corregida y aumentada, pp.513-564], cuyo pie de página informa que se trata de lo recogido luego de dos trimestres de la enseñanza sostenida por Lacan en el curso de 1955-1956.  
Los esquemas y matemas arriba mencionados son empleados para leer las Memorias. Ese título pone distancia con Daniel Paul Schreber, lo hace al emplearlo –como viñeta “clínica”- para ilustrar aquello que no era de su pertenencía: los esquemas, esos matemas así como la psicosis que se le atribuyó o el tema del padre que se le endilgó.  Lacan jugo y jugaba con los sonidos de la lengua hablada, entonces el término “preliminar” no está lejos de “pereliminar”: si, para eliminar el testimonio –leer Schreber- y para eliminar la cuestión del “per…e” –suena a padre en francés- como tema que  a Daniel Paul le interesaba tratar. El filme muestra como Schreber dirigiéndose con ironía al Dr. Flechsig le dice “Usted no sabe hasta qué punto soy su creación”; lo hace a renglón seguido de conferencias que el Dr. Flechsig pronuncia delante de sus colegas y discípulos. Si él disponía de la ironía ¿Cómo fue posible que se le adjudique no estar en el terreno de la metáfora y carecer del orden de las sustituciones de un significante por otro? Si él logró , pese a todo, escribir sus Memorias ¿Cómo fue que se le tacho de no haber obtenido el ingreso al “registro simbólico”? Más aún, hasta donde he logrado leer Lacan en ese mismo escrito presenta su matema o uno de los matemas de la fantasía, matema que da luz a un deseo ¿Cómo se le atribuye a Schreber una fantasía, cómo se le reconoce entonces desear y al mismo se lo excluye del “orden” simbólico por haberse perdido en el “orden” imaginario? (Ver en Escritos 2, pp. 535, en su nota al pie de página respecto de su escrito llamado  esquema R)
 Años después, también en la superficie de un seminario oral de Jacques Lacan, el 20 de enero de 1971  reaparece el tema de leer “con el escrito”: ahora son casos de transexualidad.  La “transexualidad” no deja de ser un tema abordado por el filme Memorias de mi malestar nervioso. En esa sesión Lacan afirma:… les señalo algo que se llama Sex And Gender…es de alguien llamado Stoler. Es muy interesante leerlo desde dos puntos de vista, en principio porque eso se da sobre un tema importante, el de los transexualistas, un cierto número de casos muy bien observados con sus correlatos familiares…el transexualismo consiste precisamente en un deseo muy enérgico de pasar por todos los medios al otro sexo…Este transexualismo…les hará aprender muchas cosas…También aprenderán esto: el carácter completamente inoperante del aparato dialéctico con el cual el autor de este libro trata esas cuestiones, y que hacen que surjan las dificultades que encuentra para explicar todo eso. Una de las cosas más sorprendentes es que a falta de toda guía elude completamente la [fase] psicótica de esos casos, como jamás escuchó hablar de la forclusión lacaniana, esto explica muy rápidamente y muy fácilmente la forma de esos casos, pero ¡qué importa! [Seminario oral de 1970/1971, De un discurso que no sería de la apariencia, hay varias versiones en castellano]
Se trata de un discurso que no es de las apariencias, Stoler no logró “explicar” los casos de transexualidad pues, según Lacan, no tenía el escrito que le daría acceso a su secreto, salvo un pequeño detalle: el psicoanalista americano escribió lo que escribió de la comunidad transexual  gracias a no leerlos con el escrito de la “forclusión” debido a que ellos no eran psicóticos en ninguna de sus “fases”. Cerca de esa sesión del seminario de Lacan el movimiento queer recuperaba su honor de ser queer al golpear con un paso al acto a la psicopatología combatiendo durante una semana en la ciudad de New York. Ese acto no estaba escrito en su escrito o matema/s de Lacan, solo estaba escrito en el acto, quizás debido a eso él y muchos otros no lo leímos, no leímos el escrito que ese acto escribió.
Estos desencuentros entre los escritos o esquemas o matemas desplegados e inventados por Lacan, desencuentro con los “casos” con los que, quizás, se los pretendió ilustrar –estilo propio de la psicopatología médica y psicológica- dejan unas preguntas abiertas: a.- ¿Cuál es el estatuto epistemológico en términos de la teoría analítica de esos escritos? Pregunta sostenida en Lacan quien no dudó en cuestionar o desprenderse y arrojar al desván los matemas de sus llamados “cuatro discursos” o poner en tela de juicio su matema de la forclusión; b.- Las transferencias de amor acompañadas de su suposición del saber atribuido al Otro, como in-g-erencia divina ¿Cómo opera en la lectura de los componentes de la teoría compuesta por otro que ya ha dejado de escribir o de efectuar seminarios? Si ellos han dejado de escribir ¿por qué darle el trato del cual se quejaba el cadáver del Sr. Valdemar?
LA in-g-erencia divina del Otro en la o las teorías del análisis afecta a la condición del analista pues ella queda a la espera de que cada analista junto con algunos otros juegue algo de si, un trozo de sí que deje de ser atesorado en el terreno de la teoría, dando lugar a la segunda muerte de una teoría o saber del Otro que está a la espera de una segunda muerte producida por un desplazamiento que, quizás, es  la apuesta, de lugar al nacimiento de algo nuevo en el terreno doctrinario ¿Tendrá solo efectos en ese terreno?
El presidente Daniel Paul Schreber vivió los efectos de LA in-g-erencia divina, algo de eso lo tenía advertido, de ahí el cuidado en Memorias de mi malestar nervioso (Julián Hobbs,2006) al desplegar saberes textuales para hacer frente a la asamblea de quienes poseedores del saber referencial fumando largo cigarros trataban y han logrado, hasta cierto momento, de  bloquear el objeto abyecto que mostró en su experiencia. Sobre esa experiencia hizo una solicitud, ¿por qué no? Si, el Presidente Daniel Paul Schreber hizo una solicitud de pase, de pasar de la psicopatología a otra cosa cuando nos escribió con su escrito: Pero estoy plenamente convencido que tanto para la ciencia como para el reconocimiento de las verdades religiosas, sería útil que mientras yo viva, las autoridades competentes puedan venir a hacer las verificaciones necesarias…Tal consideración debe prevalecer por sobre todo escrúpulo de orden personal. LA teoría como in-g-erencia divina es un escrúpulo para protegernos ante las novedades que a la teoría analítica le pueden acontecer desde otro punto de vista: el escrito que está en lo escrito.
sladogna@gmail.com
  
Compañías bibliográficas:
Filme, Memorias de mi malestar nervioso, con Jefferson Mays, Robert Cucuzza, Joe Coleman y Lara Milian, director Julián P.Hobss,2006, subtítulos traducidos al castellano y efectuados por Eduardo Martínez.
Presidente Daniel Paul Schreber en su texto: Denkwürdigkeiten eines Nervenkranken [ Memorias de mi malestar nervioso, hay varias versiones en castellano, una de ellas en Sexto piso Editores, México, DF]
Allouch, Jean: PRISIONNIERS DU GRAN AUTRE. L’INGÉRENCE DIVINE I, Essais, Epel, París, 2012. Editado en castellano: PRISIONEROS DEL GRAN OTRO.LA INJERENCIA DIVINA 1, El cuenco de Plata, Bs.As., 2013;  SCHREBER THÉOLOGIEN. L’INGÉRENCE DIVINE II, Essais, Epel, Paris, 2013 a editarse en castellano en el año 2014)
Actifs, Schreber Président. Sous la direction de Fabrice Petitjean, Adam Smith et  P. Thiellement, Fage editions,France, mars,2006
En la edición castellana de Prisioneros del gran Otro. La injerencia divina 1, se lee: En español, "injerencia" deriva del latín inserere ("insertar, injertar, introducir"), mientras que "ingerir" deriva de ingerere, [llevar dentro] de allí la diferencia ortográfica. En francés, ambos sentidos se han mezclado por la derivación tardía, a mediados del siglo XIX, de ingérence,(Nota del traductor al pie en la página 15) Sigo el atrevimiento de Schreber que en el filme subraya que hay cosas que el lenguaje no logra decir o transmitir, entonces se puede recurrir como él lo hace a jugar con el chamuyo o cotorreo de la lengua, en la cual la diferencia de “g” seguida de la vocal “e” no hace distinción sonora, oral con la letra “j”, así escribo entonces: in-g-erencia. A nivel académico hay una polémica no concluida aún sobre la grafía de ingerencia e injerencia. María Moliner, Diccionario del uso del español, Gredos nos informa que  Ingerir: Introducir en el aparato digestivo, a través de la boca, alguna cosa. Atizarse, *beber, *comer, ingurgitar, tomar, tragar. Injerencia: Intervención oficiosa en algún sitio o asunto: ‘La injerencia en los asuntos de otros países’ El horizonte sonoro acerca dos elementos que juegan su papel en las relaciones de Dios con Schreber y de Schreber con Dios; un horizonte que no es ajeno a la in-g-erencia de las teorías como obstáculo para leer el saber textual.

Jacques Lacan, seminario oral de 1962-1963, La angustia, en la sesión del 9 de enero de 1963, hay varias versiones en castellano, suele ser más que conveniente leer la versión construida por Ricardo Rodríguez Ponte en: www.escucharte.info
Agamben, Giorgio, Medios sin fin. Notas sobre la política, Pre-textos, Valencia, 2001. En particular: Notas sobre el gesto; La potencia del pensamiento, en particular: Kommerel, o del gesto, Adriana Hidalgo Editora, Bs.As., 2007;
Shoshana Felman, El escándalo del cuerpo hablante. Don Juan con J. L. Austin [y Lacan] o Seducción entre lenguas, artefactos, Ortega&Ortiz Editores, México, 2012 .La autora señala que las referencias pertenecen al cuerpo texto que se lee, no están fuera de él.
Jacques Lacan, Escritos 1, ver artículo: Función y campo de la palabra y del lenguaje en el psicoanálisis. Acaso se dará alguna supervisión sin control o un control sin supervisión. Esa supervisión o control introduce el ojo y la mirada ¿Quién se ubica como objeto de esa mirada? ¿Objeto de qué? ¿Objeto para quién?
 Jacques Lacan, Proposición del 9 de octubre de 1967 [Hay varias versiones en castellano y en francés]. 
Jacques Lacan, seminario oral de 1955-1956, Las estructuras freudianas de las psicosis [Hay varias ediciones en castellano, Editorial Paidós lo titula “Las psicosis”] El retorno a Freud de Lacan tenía un costo: introducir las “estructuras freudianas” hipotecaba la lectura de las Memorias de Schreber que no estaban ni están en el horizonte del complejo de Edipo y/o el tema del padre. Lacan ante la persecución institucional que vivía a consecuencia de sus inventos, en particular el simbólico, el imaginario y el real (8/07/1953)  requería operar de una forma común, coloquial compartida: “El delirante no soy yo, el delirante es Schreber”.
Rene Descartes afirmó: ¿Cómo podría yo negar que estas manos y este cuerpo son míos, si no, acaso, comparándome a ciertos insensatos cuyo cerebro está de tal modo perturbado y ofuscado por los vapores negros de la bilis que constantemente aseguran ser reyes cuando son muy pobres, estar vestidos de oro y púrpura cuando están desnudos, o cuando imaginan ser cántaros o tener un cuerpo de vidrio?, Cfr.: sus Meditaciones. Descartes separaba su razón de la locura, en la locura él no encontró razón alguna.
José Attal, El pase ¿a título de qué? La tercera proposición de octubre de Jacques Lacan, Edit. Me cayó el veinte, México, DF, 2012. Es conveniente leer con detenimiento los siguientes capítulos: Los títulos y El no-analista, donde  aparece el clima cartesiano en nada más y nada menos que…la escuela fundada por Lacan ¿Será debido a esa atmosfera que Lacan ofrecía sus seminarios a distancia de ese local?
Escuela lacaniana de psicoanálisis. Documentos que acompañaron la fundación de la escuela lacaniana de psicoanálisis, Artefacto 1, noviembre, 1989, México, DF. Traducción efectuada por un cartel compuesto por Antonio Montes de Oca, Marcelo Pasternac y Alberto Sladogna; más uno: Nora Pasternac
Allouch, Jean. Letra por Letra. Traducir, Transcribir, Transliterar. Edelp, Argentina, 1984. En particular: Lectura de un desciframiento.
 Sigmund Freud en  Dos artículos de enciclopedia: «Psicoanálisis» y «Teoría de la libido» (1923 [1922]).




[1] Esas actividades fueron posibles gracias a que Eduardo Martínez, Monterrey, Nuevo León, México realizó la traducción del inglés al castellano e instaló los subtítulos en el filme “Memorias de mi malestar nervioso” de los que carecía la versión original, libre que está en YouTube como Memories of My Mental Illness , por cierto poco visitada. En el curso del año 2013 se efectuaron 5 Tertulias en Buenos Aires, Argentina; en Saltillo, en Querétaro, en Monterrey ciudades de México, una en cada localidad.
[2] Si algo nos  afecta, entonces… Un hecho semejante ocurre frente a una pintura, a  una escultura, a  una pieza de teatro, a una música. Esa afectación es semejante e igual a lo que permite que tal o cual experiencia de análisis se inicie, se despliegue y se concluya.

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